Sentada frente a la ventana recuerda los días en que fueron felices.
Cuando le regaló la primera rosa, el primer beso…
También recuerda una frase que le golpeaba una y otra vez en la mente,
Como un latido:
“Uno es artífice de su propio infierno, del que tenemos y del que queremos”
Unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas. La ansiedad la consumía,
Los ángeles del dolor la acompañaban. Miró el mar con dulzura, abrió la ventana, Esbozó una gran sonrisa, y fue a encontrarse con él.
Cuando le regaló la primera rosa, el primer beso…

También recuerda una frase que le golpeaba una y otra vez en la mente,
Como un latido:
“Uno es artífice de su propio infierno, del que tenemos y del que queremos”
Unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas. La ansiedad la consumía,
Los ángeles del dolor la acompañaban. Miró el mar con dulzura, abrió la ventana, Esbozó una gran sonrisa, y fue a encontrarse con él.



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