
Hay una mezcla de lo romántico combinado con lo hippie; camisolas, blusas, puntillas, cuellos calados con guipure y bordados, polleras largas y flecos. Se impone el vestido en todos sus largos en especial el maxi vestido. Va cambiando según la hora, desde románticos, estampados, de voile hasta llegar al satén y las gasas. En polleras vale todo, largas, minis, folk y lápiz, en colores plenos o con texturas. Tonos marrón y caqui, toques tribales y prints se trasladan al asfalto. La inspiración Africa regresa en clave muy sexy. Para la jungla urbana las chaquetas sahariana dan nueva vida a los jeans, shorts y polleras.
Vuelve el lino para las más clásicas y las no tanto, en modelos mas jugados.
Un verano súper ecléctrico que Estancias sabe interpretar!



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