Esta vez Carla Peterson en un escenario de sueños junto a un viaje en el “Crucero Vitamina”, hace escalas en puertos exclusivos. A bordo los emblemas son ley: rayas, ondas, lunares, nudos, cordones…Los vestidos son breves, vuelan con la brisa, gasas, linos y cloqués son las texturas funcionales para incitar a la levedad.Mucha piel dorada y accesorios sofisticados como los big bags, sautoirs de perlas y gafas exclusivas de gran formato. Al atardecer ideal para abrigos livianos, chalecos y chaquetas con hombros subrayados.
La paleta cromática refiere a el mar y la playa. El marino profundo hace lugar con tomate y acepta al crudo como componente de la trilogía. Es la sintonía que acude a los años ’40.
En Vitamina el color es sustancial a la hora de hablar de las formas, las cuales son construcciones con escotes sugeridos, cinturas marcadas, aplicaciones tales como funces y volados. Lo esencial femenino es sutil, vital y elegante.
La secuencias a bordo hablan de los jeans blancos, las camisetas rayadas con detalles de pasamanería, los tops y las camisolas con texturas vintage.
Y para la noche se adopta el negro, el crudo, el rosa pétalo y con esa gama juega a la sofisticación más libre de las gasas, los encajes y los juegos de luces.
En la travesía Primavera – Verano Vitamina brilla con color y frescura, llegando a destino con su estilo alegre, clásico y relajado.



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