SECRETO DE FAMILIA
Por Twilight
Entre los cajones del desván, Ariel encuentra unos papeles, amarillentos, por el paso del tiempo es una partida de nacimiento, la lee detenidamente. Es la de él. Un revuelo de pensamientos invade su mente, lo abruman, emociones contradictorios lo perturban.
-Se pregunta: - ¿Porque es de la provincia de Entre Ríos? ¿Porque la fecha no coincide con la de mi nacimiento?, ¿tres días de diferencia?, ¿porque mis padres no me lo dijeron? ¿De donde vengo?, mis padres… me ocultaron la verdad…
El corazón se le acelera. Transpira. Le tiemblan las piernas. Se agarra la cabeza y se frota el cabello.
Suspira con dolor y piensa: -no soy nadie- ¿que futuro le voy a dar a mi familia? Quién soy… identidad.- ¿Que le voy a decir a Dana? ¿Y a mi hija cuando crezca? De golpe recordó aquella noche sin luna a orillas del mar cuando Dana le confesó su amor y empapados en lágrimas se dejaron llevar por la pasión.
Después el tiempo pasado juntos, las presentaciones a los amigos y a la familia, los planes. Ariel repasaba en larga carrera, los nervios, las caras, gestos, la expectación de los padres. Las dudas y nervios de ambos por planear un futuro al que compartir. Después la noticia del bebé y la panza de Dana creciendo minuto a minuto y los planes convirtiéndose en días de sol hechos para respirar la vida.
Dana y su madre tomando mate y recorriendo la historia de la familia en las fotos. Dana que me mira y exclama: -Que hermoso bebé. ¡Lindos rulos tiene el gordito!, ojala nuestro hijo tenga los rulos de su papi. Los dos cada vez más alegres y compinches, más seguros.
Mamá enseñándole a Dana el secreto que mantiene bellas a las azaleas. Decide enfrentar la realidad, bajará con los papeles y buscará la verdad.
-Hola! ¿Dónde están todos?- Llama Dana que acaba de llegar. -Ariel, si vas a comprar azaleas trae alguna de color rosa, el médico dijo que es una nena…
Ariel, con el rostro bañado en lágrimas como aquella noche de amor, vuelve a poner los papeles en el cajón, se cerciora de que todo quede en su lugar y baja a reunirse con su mujer y con sus padres. La madre de Ariel que está junto a ella sonríe con cariño e inquietud Ariel se acerca, las abraza a ambas y dice:
- Esta sí que es mi hermosa familia- Su padre que recién llega, pregunta: - ¿Se puede saber que pasa?
- ¡Vas a tener una nieta, papá!- contesta Ariel.



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